30 de junio de 2012

La vida de la Reserva

La vida en el desierto del Vizcaíno no es fácil, y sus habitantes han tenido que adaptarse para poder sobrevivir al medio extremo. ¿Quienes son estos súper sobrevivientes?

308 especies de vertebrados terrestres y marinos (excluyendo los peces). De éstas, 17 especies terrestres están amenazadas, cuatro en peligro de extinción, seis bajo protección especial y una se considera rara. 13 especies de aves están en la lista de amenazadas.Existen también 463 especies de flora, la tercera parte de estas son arbustivas, mientras que las herbáceas anuales y las perennes representan la mitad. Se conocen 37 especies endémicas para esta área.

Pitahayita
Biznaga

Garambullo


Entre las especies de flora endémicas de la Reserva, se encuentran las siguientes: pitahayita, biznaga, pitaya agria, garambullo, cedro y pino; y entre las especies de fauna están: boa del desierto, burila, víbora de cascabel, tortuga laúd, tortuga verde, tortuga de carey, caguama, faraela vientre negro, petrel cenizo, petrel negro, bobo pies azules, bobo café, pelícano café, garza morena, garza melenuda, águila pescadora, águila cabeza blanca, águila real, halcón peregrino, gallina de agua, gaviota de heermann, golondrina marina, colibrí de xantus, chuparrosa, colibrí garganta violeta, colibrí dorado, musaraña desertícola, berrendo, borrego cimarrón, ballena gris, ballena azul, ballena de aleta, ballena de sei, ballena jorobada, ballena asesina, foca de puerto, elefante marino y lobo marino.
Musaraña desértica
Borrego cimarrón
Tortuga Laúd

Mira más flora y fauna del Vizcaíno:

La estrella del desierto: El Berrendo

Antilocapra americana
El Berrendo Peninsular (Antilocapra americana) que habita la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno es sin duda uno de sus referentes obligados. Esta magnífica especie habitaba la zona desde antes que los primeros humanos, como atestiguan las pinturas rupestres. Su población estuvo en peligro de extinción debido a la caza ilegal, afortunadamente ahora están protegidos. Enlistaremos algunas cualidades que lo hacen tan especial.



Los berrendos difieren del resto de rumiantes de cuernos huecos por tener estuches córneos caducos. Ambos sexos poseen cuernos curvos y dirigidos hacia atrás que mudan cada año, como los ciervos, pero nunca se desprenden de la base ósea que hay bajo la superficie córnea. Estos cuernos son más grandes y están ramificados en los machos (125 a 450 mm), mientras que las hembras los tienen cortos y sin ramificaciones (25 a 150 mm).Tanto las hembras como los machos poseen una corona de pelo en la base de los cuernos y una crin de color negro. La forma del cuerpo recuerda a los antílopes, ya que al igual que ellos, tienen el lomo a mayor altura que los hombros. Sus extremidades son delgadas y largas y no tienen dígitos laterales En cuanto al pelaje, es leonado o berrendo en el lomo, de donde proviene su nombre en castellano, aunque en invierno se oscurece ligeramente. Se aclara en las partes inferiores del cuerpo hasta volverse blanco en cara, garganta, vientre, patas y glúteos. Un elemento característico de esta especie, es la presencia de una gran mancha blanca alrededor de la región caudal, está presente en machos, hembras y crías, el pelaje en esta zona se eriza cuando el animal presiente algún peligro, sirviendo de advertencia a otros miembros del grupo.

El berrendo peninsular se aparea regularmente en junio y sus crías nacen 250 días después, al principio del invierno. Capaces de consumir plantas que para otros animales son tóxicas y de aprovechar al máximo su contenido de humedad, los berrendos son también animales muy rápidos, e incluso están considerados como los segundos del mundo en este renglón, ya que alcanzan velocidades cercanas a los 95 km/h (se asegura que el berrendo puede mantener su velocidad en tramos más largos que el felino africano llamado chita, registrado como el más rápido).

Hacia 1990 sólo existía una población de 125 ejemplares y el peligro de extinción era inminente, pues este animal no pudo resistir la presión que significó la modificación de su hábitat, la competencia de especies de ganado y la depredación de los espacios en que había vivido. Afortunadamente, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales y Pesca, la Reserva de la Biosfera Desierto El Vizcaíno, Especies Naturales, Desarrollo Sustentable A. C. y Ford Motor Company unieron sus esfuerzos para poner en marcha el “Plan de Recuperación del Berrendo Peninsular” mediante la campaña Salvemos al Berrendo.
Siguiendo tres líneas de desarrollo, el plan busca la consolidación del reproductor en semicautiverio, con el objetivo de incrementar las poblaciones en un ambiente controlado, logrando con ello un manejo intensivo. Esto permite la vigilancia y el monitoreo en todo el hábitat (unos 5 000 km2), buscando con ello que la cacería furtiva se reduzca a cero y, al mismo tiempo, que nuestro conocimiento de los comportamientos de los grupos de berrendos se vaya incrementando.
Finalmente, en una acción de largo plazo, se promueve entre los pobladores la educación ambiental para garantizar el éxito del proyecto, ya que los riesgos de extinción del berrendo están íntimamente relacionados con la actividad del hombre. Lo anterior no es una tarea fácil y seguramente el proyecto se enfrentará a numerosos problemas, pero los resultados que se han obtenido desde el arranque del proyecto anuncian un futuro promisorio gracias al esfuerzo de los diferentes organismos comprometidos y a las habilidades de quienes trabajan de manera cotidiana en esta tarea.

Campaña de Ford

*Mira un documental del berrendo en la parte superior derecha del blog*

La Ballena Gris: Titán Viajero


El Vizcaíno es visitado por muchas personas, pero el visitante que más atención capta en Baja California Sur es la ballena gris; un colosal mamífero acuático que realiza una de las migraciones más largas, pues se desplaza desde las bahías del norte de México, donde la hembra pare a su cría en invierno, hasta el norte del mar de Bering, donde se alimenta en verano. Es tan admirada que El Vizcaíno tiene un "Santuario de Ballenas" dedicado especialmente a esta especie. Conócela a fondo.

La ballena gris (Eschrichtius robustus) es una especie de cetáceo misticeto (con barbas en lugar de dientes) de la familia Eschrichtiidae de tamaño medio que en la actualidad sólo habita la zona norte del océano Pacífico. El santuario está situado al norte de el estado de Baja California Sur donde se encuentran ciertos ecosistemas únicos y de alto interés natural.

Los grupos indígenas que habitaban las costas por las que transcurría la migración, tanto en América como en Asia, mantenían una relación peculiar con la ballena gris: solían cazarla en ocasiones, por ser una presa que brinda abundante carne, grasa y diversas materias primas (esta cacería se daba en cantidades relativamente pequeñas); pero se le consideraba un ser merecedor de gran respeto, digno de figurar en mitos, rituales y celebraciones. En el siglo XIX la cacería de ballenas se volvió una industria de enormes dimensiones, en la que participaron embarcaciones de diferentes naciones, interesadas principalmente en obtener un aceite que tenía gran valor por sus múltiples usos. Casi todas las especies fueron diezmadas, entre ellas la ballena gris, que mediante métodos sumamente crueles fueron cazadas sobre todo en las lagunas de reproducción de Baja California Sur. Conforme se cobró conciencia del peligro real de que las ballenas grises se extinguiesen, se generaron leyes y tratados internacionales para prohibir su cacería. Además, algunos países por los que transcurre su migración decidieron proteger los diferentes hábitats de los que la especie depende, siendo particularmente importante la protección de las lagunas de reproducción y crianza de Baja California Sur.
¡También puedes acariciarlas!

En la actualidad, la especie no sólo sigue siendo protegida, sino que en buena medida se ha generado una admiración y un interés reflejado en el hecho de ser la especie de ballena más estudiada por especialistas, y también en las decenas de miles de personas que se desplazan para poder observarla como parte de una actividad turística. Las comunidades y personas que viven a lo largo de la ruta migratoria —y particularmente cerca de los santuarios de reproducción— han tenido un papel muy importante en su conservación. Un ejemplo de ellas es la localidad de Guerrero Negro, BCS, en donde se localizará el ecomuseo que apoya el Proyecto Ballena Gris.