La zona de la Reserva del Vizcaíno fue poblada hace 10.000 años por grupos de nómadas que se dedicaban a la pesca y la recolección: Los Cochimíes. Ellos veneraban al berrendo, al venado y al borrego cimarrón; dividían el año en seis estaciones; no construían casas y vivían a la intemperie en los oasis, como el de Kadakamang (San Ignacio). Estos nómadas habitaron esta región hasta aproximadamente el siglo XVI y dejaron un legado de pinturas rupestres que se conservan hasta nuestros días.
( Extremadura o Huelva, 1547 o 1548 — Ciudad de México, 1627), que fue también un comerciante, militar y diplomático. Es recordado
por haber sido el primer embajador de España en Japón y por realizar un viaje para cartografíar las costas del océano Pacífico de la actual California.
La Reserva de la Biosfera El Vizcaíno fue decretada Área Natural Protegida el 30 de Noviembre de 1988 por el gobierno federal, a causa primordialmente de que ahí habita una especie en peligro de extinción llamado Berrendo Peninsular, entre otras de importancia como la ballena gris y el borrego cimarrón. Está bajo la administración de instituciones federales y un grupo de empresas privadas con el objetivo de preservar al Berrendo, así como la protección, conservación, mejoramiento, restauración, fomento y manejo de los recursos naturales, con la promoción de la investigación, enseñanza, capacitación y participación de la población local.

La reserva pertenece a su vez a la red internacional "El Hombre y la Biosfera" MAB-UNESCO desde 1993, mismo año en que la UNESCO la incorporó al Patrimonio Mundial, por su valor excepcional y universal como sitio natural. En el 2004 las Lagunas San Ignacio y Ojo de Liebre, se incorporaron a los sitios RAMSAR de la Convención de Humedales de Importancia Internacional. Las pinturas rupestres de las que hablamos al inicio, le dieron a la Sierra de San Francisco el honor de ser declarada también patrimonio de la humanidad.





